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El cielo agrietado en crónico suspiro
anuncia los pasos del leve retorno
del sueño cruel, irremediable y sonoro
del fin del susurrante y sutil estío.

Las lunas rojizas, los ríos sin fluidos
las tierras estériles, bosques son hornos
praderas en lomos, agonizantes lobos
otrora bravíos los yertos caminos.

Y nacen en ruedas fractales miradas
esencias perpetuas que el éter diagrama.


Puede el carmín deslumbrante de cielo
imantado atraerme a tu belleza,
puede fugaz fulgor con sutileza
de tus luceros ser aves en vuelo.

Entre sutiles planos el desvelo
sentir anhelo de eterna firmeza
una sonrisa de suma fineza
se esboza en lienzo causando revuelo.

Y son incendios en témpanos yertos
tus mares labios carentes de puertos.


El lienzo que mis pinceles acarician
es brillo intenso en tonalidades leves,
es el ocaso entre paraísos breves
que se desliza en horizontes que auspician.

Es fuego penetrando almas que codician
Entrelazarse entre ligeros relieves
es fortuna, es eternidad que promueves
quintaesencia que a profanos envician.

Puede tu esencia amalgamarse a la mía
bellas notas para nuestra sinfonía.


Eres lumbrera de mis aves recuerdos
gratinada en almíbar de besos fuego
que se resisten a un estruendo cïego
por encontrarse entre invisibles acuerdos.

Y nos hallamos como orates y cuerdos
entre susurros resonantes en ruego
de sólo instantes de caricias en juego
De nuestros labios en oleajes lerdos.

Disfrutaremos de un eterno presente
Siendo pasado y futuro asunto ausente...



La tesitura de sus labios perlados
generaba tormentas en mi interior,
sabiendo que eran cïelos combinados
se acomodaban suavemente en fulgor

del paraíso interno de sol radiante
que ardía como saeta en llamarada
cuasi buscando el punto central amante
creciente de naturaleza dorada.

Fueron millones de noches en silencio
melodioso, sinfónica de reencuentros ...